Si los países de Europa y Asia central alcanzaran los niveles de capital humano de las economías más avanzadas de la región, los salarios podrían aumentar en promedio más de un 30%.
Muchos países de Europa y Asia central ya cuentan con bases de capital humano relativamente sólidas. El nivel educativo es alto, los resultados de salud básica son comparativamente positivos y varias economías se encuentran entre las de mejor desempeño en las regiones emergentes. Aun así, muchas todavía tienen dificultades para traducir estas ventajas en resultados laborales más sólidos. El crecimiento del empleo a menudo ha ido a la zaga del crecimiento económico, la productividad sigue siendo muy inferior a la de las economías avanzadas (en inglés), y alrededor del 30% de los adultos en edad de trabajar no lo hacen, ya sea porque están desempleados o fuera de la fuerza laboral.
Analizar el capital humano a lo largo de todo el ciclo de vida puede ayudar a arrojar luz sobre este problema. El Índice de Capital Humano Plus (ICH+) (en inglés), establecido recientemente, mide el capital humano que un niño nacido hoy puede acumular durante toda su vida laboral. La combinación de esta información con otros datos sobre los mercados laborales, las habilidades, la salud y las megatendencias en evolución puede revelar tres brechas que frenan el capital humano de la región y su potencial para generar más y mejores empleos.
Tres brechas de capital humano en Europa y Asia central, en tres aspectos
Bases incompletas. Aunque muchos países tienen un buen desempeño en los indicadores básicos, el progreso en la región ha sido desigual y, en algunos lugares, el programa fundamental sigue estando incompleto, con brechas tanto entre los países como dentro de ellos.
Asia central sobresale, con puntajes promedio del ICH+ en la subregión de alrededor de 182 sobre 325, donde las diferencias de aproximadamente 30 puntos en este índice pueden interpretarse como diferencias directas en los ingresos esperados a lo largo de la vida. Esta cifra de 182 se compara con el puntaje de alrededor de 257 de los países que eran miembros de la Unión Europea antes de la ampliación de 2004 y de 233 de todos los demás países de la región, lo que sitúa a las economías de Asia central más cerca de los niveles de capital humano de economías de ingreso bajo como India, Nicaragua y Rwanda que de muchos de sus vecinos de Europa y Asia central.
Del mismo modo, las disparidades dentro de los países también son importantes. Los promedios nacionales de la región suelen ocultar diferencias relacionadas con el género, la geografía, la situación socioeconómica y el origen étnico. Por ejemplo, en Türkiye, reducir las brechas de género mediante la inversión en el capital humano de las mujeres podría aumentar los salarios promedio a nivel nacional en aproximadamente un 17%.
Capital humano subutilizado. Incluso cuando existen bases sólidas, los mercados laborales no siempre aprovechan plenamente el capital humano que adquieren las personas. La baja participación en la fuerza laboral limita las oportunidades de desarrollo de habilidades en el trabajo. Además, dado que casi uno de cada tres empleos es informal, el acceso a la capacitación y la protección social a menudo está fuera del alcance de ese segmento de la población. Las grandes brechas de género también significan que las mujeres acumulan menos capital humano en el trabajo, y que sus habilidades tienen más probabilidades de depreciarse con el tiempo. En consecuencia, aunque muchos países tienen buenos resultados en cuanto al capital humano en general, el desempeño disminuye una vez que se tiene en cuenta el aprendizaje en el lugar trabajo, lo que representa serios desafíos regionales a la hora de utilizar el capital humano disponible.
Falta de preparación para el futuro. Las nuevas presiones están reconfigurando los mercados laborales y las sociedades. El rápido envejecimiento en algunos contextos y la población creciente de jóvenes en otros, la disminución de la fertilidad y la emigración (en inglés) hacen que sea cada vez más importante aumentar la participación en la fuerza de trabajo, prolongar la vida laboral y desarrollar habilidades en etapas posteriores de la vida. Los sistemas de salud, cuidado, trabajo y capacitación deben adaptarse para apoyar vidas laborales más largas y productivas.
El cambio tecnológico y la transición verde (en inglés) también están transformando las demandas de habilidades, por lo que las competencias adaptables y el aprendizaje permanente son cada vez más importantes. El desafío ya es visible: dos tercios de las empresas innovadoras de la región señalan que la escasez de habilidades constituye una limitación para sus operaciones. Se trata de la proporción más alta de todas las regiones del mundo. Si bien la educación básica es relativamente sólida, la calidad relativa de la educación técnica y superior a menudo está rezagada (en inglés), lo que contribuye a estos desafíos. Sin la existencia de sistemas más sólidos para el aprendizaje permanente y el perfeccionamiento de habilidades, la región corre el riesgo de quedar retrasada a medida que la naturaleza del trabajo sigue evolucionando.
El progreso es posible y las reformas están dando frutos
Cerrar estas tres brechas puede parecer difícil en el contexto de presupuestos ajustados y prioridades de políticas contrapuestas. Sin embargo, la experiencia en toda la región muestra que el progreso es posible. Entre 2015 y 2025, siete de los 10 países con mejor desempeño en el ICH+ a nivel mundial estaban en Europa y Asia central, y este se vio impulsado por mejoras en los sistemas educativos y los resultados del mercado laboral.
Por ejemplo, Serbia aumentó la matriculación preescolar del 52% en 2018 al 74% en 2024 (en inglés), en tanto que la mejora de la calidad, las reformas de Türkiye en la capacitación y evaluación de los docentes, además de las inversiones digitales (en inglés) contribuyeron a obtener los mejores resultados en ciencias del 4º grado en el Estudio Internacional de Tendencias en Matemática y Ciencias (TIMSS) de 2023 a nivel mundial. Otros casos inspiradores son el programa de habilidades digitales de Rumania (en inglés), el centro de innovación agrícola de Moldova (en inglés) y el aumento del financiamiento estudiantil en Uzbekistán (en inglés).
De cara al futuro
Muchos países de Europa y Asia central ya tienen bases sólidas en materia de capital humano. Sin embargo, para lograr mejores resultados laborales se requerirá algo más que una buena salud y escolaridad en la primera infancia. La próxima frontera para la región consiste en completar el programa fundamental donde persisten diferencias nacionales o subnacionales, asegurar que el capital humano se aproveche plenamente a través de mercados laborales más dinámicos y resilientes, y preparar a los trabajadores y las instituciones para los cambios demográficos y tecnológicos. La reducción de estas tres brechas puede ayudar a aumentar la productividad, ampliar las oportunidades y crear más y mejores empleos en toda la región.
Únase a la conversación