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¿Pueden las soluciones digitales facilitar mercados laborales más inclusivos?

¿Pueden las soluciones digitales facilitar mercados laborales más inclusivos? Las innovaciones digitales pueden ampliar a gran escala las oportunidades para las personas que buscan empleo y las empresas. Derechos de autor: Arne Hoel/Banco Mundial.

En el mundo, uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja ni recibe formación (ninis). En muchos países en desarrollo, simplemente no hay suficientes empleos. Incluso donde hay puestos de trabajo disponibles, surge un problema diferente: no existe conexión entre los jóvenes y los empleadores. Las redes débiles, las barreras geográficas y la falta de información crean barreras invisibles entre el talento y las oportunidades.

Los servicios laborales pueden cerrar esta brecha, en especial para los jóvenes desfavorecidos que no tienen conexiones sólidas. Sin embargo, en los países de ingreso bajo y mediano que enfrentan el mayor desempleo juvenil, estos servicios, que habitualmente son públicos, a menudo son limitados o no existen.

La oportunidad digital

Las plataformas digitales de empleo están reconfigurando la manera en que las personas encuentran trabajo (en inglés): reúnen miles de vacantes, utilizan algoritmos para hacer coincidir el talento con las oportunidades y ayudan a las personas que buscan empleo a mostrar sus habilidades a los empleadores, con soluciones exitosas adaptadas a lugares con poca conectividad.

Los resultados son prometedores. En Etiopía, HaHuJobs (en inglés) ha mejorado significativamente las tasas de búsqueda de empleo reuniendo en una plataforma digital datos dispersos sobre vacantes. En Sudáfrica, la plataforma SAYouth (en inglés), operada por la ONG Harambee, brinda servicios de búsqueda de empleos digitales a más de 4,2 millones de jóvenes.

Por su parte, la inteligencia artificial (IA) está abriendo nuevas fronteras. En Suecia, una herramienta de IA utiliza el historial de clics de las personas que buscan trabajo para generar recomendaciones personalizadas (en inglés), lo que aumenta el empleo al cabo de seis meses. La sugerencia de ocupaciones alternativas (en inglés) alentó a los interesados a ampliar su búsqueda de nuevas oportunidades laborales.

Otras herramientas digitales se centran en ayudar a las personas que buscan empleo a mostrar sus habilidades de manera más clara a los empleadores. En África oriental, Fuzu (en inglés) integra módulos de capacitación breves —que abarcan desde habilidades para entrevistas hasta alfabetización digital— en su plataforma laboral, para fortalecer los perfiles de los postulantes. En Bangladesh, Shomvob (en inglés) utiliza IA para generar currículums a partir de información básica, ayudando a los jóvenes con habilidades digitales limitadas a competir de manera más eficaz. Se están analizando enfoques conexos, entre ellos herramientas de evaluación de habilidades como SkillCraft (en inglés), en diferentes contextos, incluida Sudáfrica. Los primeros pilotos de herramientas de IA conversacional en Kenya (en inglés) y Sudáfrica resultan prometedores para ayudar a los solicitantes de empleo a mostrar las habilidades adquiridas en experiencias laborales informales y no remuneradas que las hojas de vida tradicionales a menudo no incluyen.

Estas innovaciones pueden ampliar las oportunidades a gran escala para las personas que buscan trabajo y las empresas, y a un costo marginal más bajo que los servicios públicos de empleo habituales. Su valor es mayor cuando se conectan a la arquitectura más amplia del mercado laboral y cuando complementan los servicios presenciales.

La dura verdad: Lo digital no es automáticamente inclusivo

Pero las soluciones digitales pueden agravar la desigualdad. En los países de ingreso bajo y mediano, las mujeres tienen un 7 % menos de probabilidades de poseer un teléfono y un 19 % menos de probabilidades de tener acceso a internet móvil (en inglés). Los enfoques centrados en lo digital podrían marginar aún más a las mujeres que ya enfrentan una enorme brecha en la participación en la fuerza laboral. Y si se agregan las preocupaciones sobre la seguridad y la privacidad, muchas mujeres simplemente no participarán.

El sesgo algorítmico es otro riesgo. El caso citado ampliamente sobre la herramienta de contratación de Amazon basada en IA, que penalizó los currículums de las mujeres (en inglés) ilustra los peligros de adoptar herramientas digitales sin una consideración cuidadosa de los riesgos que conllevan. Para evitar los sesgos se necesitan conjuntos de datos diversos y de alta calidad, y supervisión humana constante. La tecnología es buena tanto como los datos que la sustentan y las personas que la monitorean.

Hacer que lo digital funcione para todos

Entonces, ¿cómo aprovechamos el poder de las plataformas y nos aseguramos de que no dejen a las personas rezagadas?

En primer lugar, los Gobiernos deben defender la transparencia, protegiendo al mismo tiempo la privacidad. ¿Cómo se utilizan los datos? ¿Quién controla la información personal? ¿Los algoritmos toman decisiones solos o hay supervisión humana? Estos no solo son elementos básicos, son esenciales para la adopción de la tecnología.

En segundo lugar, hay que acercarse a las personas donde se encuentren. No todo el mundo tiene un teléfono inteligente o planes de datos ilimitados. La integración de WhatsApp en SAYouth funciona porque en esta plataforma es donde los jóvenes sudafricanos se comunican. En Ghana, la iniciativa Text4Jobs utiliza soluciones de baja tecnología (en inglés), por lo que no se necesitan teléfonos inteligentes. Las asociaciones con proveedores de telecomunicaciones para reducir los costos de los datos pueden ampliar aún más el alcance.

En tercer lugar, existe la necesidad de tener sistemas confiables de certificación (en inglés) de las competencias. Muchos jóvenes, especialmente las mujeres, tienen habilidades reales que no encajan en los currículums tradicionales. Manejar el presupuesto del hogar es gestión financiera. Organizar las responsabilidades familiares es coordinación de proyectos. Las plataformas pueden ayudar a traducir estas experiencias en habilidades y capacidades que los empleadores valoran. Harambee es pionera (en inglés) en esta tarea con la Universidad de Oxford y Tabiya (en inglés) a través de la plataforma SAYouth, que ofrece información importante sobre cómo los Gobiernos y los asociados utilizan los perfiles de capacidades digitales y las taxonomías de habilidades más allá de lo que la educación formal no abarca. Este enfoque se basa en las realidades locales y resulta especialmente eficaz para llegar a los jóvenes excluidos.

En cuarto lugar, se deben unir los puntos. En este momento, las plataformas de empleo operan de forma aislada. Las plataformas privadas no se comunican con las plataformas de las ONG, ni tampoco se conectan con los sistemas gubernamentales. Pero cuando se integran, los resultados mejoran drásticamente. En Etiopía (en inglés), los servicios laborales públicos funcionaron de manera más eficaz a la hora de ayudar a los solicitantes de empleo a encontrar oportunidades de trabajo una vez que un proveedor privado les compartió sus datos actualizados y seleccionados sobre las vacantes, especialmente en el caso de las mujeres menos calificadas, que constituyen el grupo más marginado.

Finalmente, hay que pensar en grande, vinculando los datos de las plataformas con los pronósticos del mercado laboral para predecir el rumbo de los empleos y qué habilidades tienen una mayor demanda. Esta información se puede utilizar para diseñar programas de empleo y de desarrollo de habilidades alineados con las necesidades actuales y futuras del mercado laboral, y garantizar soluciones a medida.

La implementación es importante: Institucionalizar las innovaciones digitales en el mercado laboral

Las herramientas digitales son componentes esenciales para formular políticas laborales más inteligentes y sistemáticas. Cuando se diseñan considerando la inclusión y se integran en los sistemas públicos, pueden generar oportunidades a gran escala. El desafío ahora es la ejecución disciplinada: ampliar lo que funciona, integrar las plataformas con los servicios públicos de empleo, y mantener las salvaguardas y el diseño centrado en el ser humano como ejes centrales, de modo que las soluciones digitales abran puertas en lugar de crear brechas.


Christian Meyer

Director, Oxford Martin Programme on the Future of Development

Sonia Madhvani

Senior Social Protection Specialist

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