Empleos que se regeneran: la inversión en resiliencia y naturaleza como motor de empleo en América Latina y el Caribe

Disponible en:
 Empleos que se regeneran: la inversión en resiliencia y naturaleza como motor de empleo en América Latina y el Caribe Cuando se degradan los arrecifes, el Caribe pierde tanto su principal atractivo turístico como su stock pesquero y su primera línea de defensa. Foto: Grupo Banco Mundial.

En una visita a Belice el año pasado, vivimos la siguiente dicotomía: agua turbia junto a una costa en desarrollo y, a pocos kilómetros, buzos replantando coral en un arrecife vulnerable. Esos arrecifes no solo son hermosos. Son lo que los turistas vienen a ver, hábitats clave para la fauna marina y, además, disipan la energía de las olas que, de otro modo, golpearía la costa durante las tormentas. Cuando se degradan, el Caribe pierde tanto su principal atractivo turístico como su stock pesquero y su primera línea de defensa. Restaurarlos no es solo una cuestión de conservación. Es adaptación climática, seguridad alimentaria, protección económica y, cada vez más, una fuente de empleo.

Cuando pensamos en infraestructura que genera empleo, solemos imaginar carreteras, puertos y líneas eléctricas. Sin embargo, en toda América Latina y el Caribe, parte de la infraestructura que más empleo genera es la infraestructura natural: manglares, humedales y espacios verdes urbanos que absorben agua y reducen el calor. Estos sistemas naturales no sustituyen a la infraestructura gris tradicional, la complementan. Y cuando los países invierten en ellos, una mayor parte del valor económico se queda en el territorio: se genera trabajo durante la construcción y el mantenimiento, al tiempo que se protegen, o incluso se amplían, las fuentes de ingreso y sustento que dependen de estos mismos ecosistemas.

Este patrón se repite en toda la región. Desde las montañas de la Patagonia en Argentina hasta los arrecifes de coral del Caribe, la naturaleza sostiene el empleo en sectores como el turismo, la agricultura o la pesca. Cuando estos ecosistemas se degradan, los impactos se extienden por toda la economía local. La evidencia de programas respaldados por el Banco Mundial muestra que las soluciones basadas en la naturaleza (SBN) son herramientas eficaces para reducir el riesgo climático y que también pueden ampliar de forma significativa las oportunidades de empleo. Las soluciones basadas en la naturaleza generan puestos de trabajo directos durante la restauración de hábitats y su mantenimiento, empleos indirectos en sectores como la hotelería, el ocio o la pesca, y además protegen los activos productivos existentes frente a inundaciones u otros fenómenos adversos.

El reciente informe del Banco Mundial sobre SBN para la gestión de playas y turismo (en inglés), apoyado por el Global Facility for Disaster Reduction and Recovery (GFDRR), documenta cómo la restauración de dunas, humedales, manglares, arrecifes y pastos marinos puede proteger los activos turísticos y, al mismo tiempo, generar empleo local. Estudios muestran que las SBN costeras generan entre 15 y 33 empleos por cada millón de dólares invertido: desde programas de cash-for-work para la plantación de manglares (i) que involucran a comunidades locales, incluidas mujeres, hasta la restauración de playas (i) que protegen el turismo y la pesca.

Estas iniciativas ya se ven en ciudades, costas y comunidades rurales de toda la región.

En Fortaleza, Brasil, se han restaurado espacios verdes degradados situados en barrios afectados por inundaciones, incluido el Parque Rachel de Queiroz, de 10 kilómetros de longitud y más de 200 hectáreas. En un barrio propenso a inundaciones que se había convertido en un vertedero ilegal, un nuevo sistema de humedales con estanques interconectados limpia ahora de forma natural el agua contaminada mediante biorremediación. Se han plantado más de 1.000 árboles y creados senderos peatonales, ciclovías y áreas recreativas. Además de reducir las inundaciones y la contaminación, el proyecto ha generado empleo en actividades de construcción, paisajismo, mantenimiento y programas comunitarios, impulsando negocios locales y beneficiando a unos 70.000 residentes.

En Medellín, Colombia, el programa de Corredores Verdes ha ampliado la cobertura arbórea urbana (i) para reducir el calor extremo en más de 3 °C. El empleo ha sido una parte central del modelo: la ciudad se enfocó específicamente en grupos vulnerables, muchos de ellos desplazados por la violencia, y los capacitó para labores de jardinería y mantenimiento de largo plazo, generando puestos de trabajo y reforzando la resiliencia climática al mismo tiempo.

A lo largo de las costas, los ecosistemas también funcionan como activos productivos. En Belice, donde el empleo está estrechamente ligado a arrecifes y playas saludables, las inversiones apoyadas por el Banco Mundial a través del Marine Conservation and Climate Adaptation Project (i) y el Blue Cities Beyond Project (i) combinan la protección de arrecifes, el tratamiento de aguas residuales, el ordenamiento territorial y la monetización del secuestro de carbono para resguardar aquellos activos naturales que sostienen actividades claves para el turismo como el buceo, la hostelería o el transporte. Estas inversiones han generado trabajo a corto plazo en actividades de restauración, puestos a medio plazo para el mantenimiento y monitoreo, y empleo privado a largo plazo, ya que las playas y los arrecifes protegidos sostienen la demanda de visitantes. De este modo, las soluciones basadas en la naturaleza no sólo crean puestos de trabajo, también protegen y mejoran los ya existentes al reducir el riesgo de pérdida de estos ecosistemas y aumentar su productividad.

El trabajo vinculado a la naturaleza también está surgiendo como una forma de canalizar ingresos hacia hogares vulnerables. En el Golfo de Nicoya, en Costa Rica, un esquema de pago por servicios ambientales remunera a asociaciones comunitarias por la protección de manglares, vinculando directamente los ingresos con la salud del ecosistema y la protección costera, permitiendo así que estos ingresos económicos permanezcan en la comunidad. En toda la región, enfoques similares están conectando programas de protección social con la gestión de cuencas, la revegetación urbana y la restauración costera.

En todos estos proyectos, destaca una lección clave: la creación de empleo no se produce por sí sola. Depende de decisiones de diseño conscientes. Aquellos proyectos que logran resultados en empleo suelen tener en cuenta esta variable no solo en la fase de construcción, sino también en operaciones, mantenimiento y roles de más largo plazo; vinculan las SBN con capacitación, protección social y compras locales; y reconocen a los ecosistemas como activos productivos que sostienen toda la cadena de valor.

A medida que los gobiernos de América Latina y el Caribe enfrentan choques climáticos, presiones fiscales y altas tasas de desempleo, las soluciones basadas en la naturaleza ofrecen un triple beneficio muy valioso: reducen los riesgos climáticos, restauran ecosistemas clave y generan trabajo donde más se necesita. Son, en todos los sentidos, empleos que se regeneran con la naturaleza.


Brenden Jongman

Especialista Senior en Gestión de Riesgos de Desastres

Nicolas Desramaut

Ingeniero ambiental sénior

Gonzalo Gutiérrez Goizueta

Consultor - Soluciones basadas en la naturaleza

Únase a la conversación

Este contenido no se mostrará públicamente
Caracteres restantes: 1000