Romper el ciclo: Construir resiliencia frente a incendios forestales en América Latina

Romper el ciclo: Construir resiliencia frente a incendios forestales en América Latina Bomberos combaten el fuego en las sabanas de Mato Grosso, Brasil. Foto: Pexels / Bombeiros MT

Los incendios forestales ya no son solo un titular estacional, como estamos viendo estos días en Argentina o Chile; son un riesgo sistémico para las vidas, los medios de subsistencia y el desarrollo en América Latina y el Caribe.

En los últimos dos años, nuestro equipo ha trabajado con gobiernos y socios para pasar de la respuesta a la crisis a un enfoque más inteligente y basado en datos, que pone el énfasis en la prevención, la preparación y la resiliencia.

En Brasil los incendios forestales de 2024 generaron daños estimados en US$36 mil millones, equivalentes a aproximadamente 1,5% del PIB. La mayor parte de las pérdidas económicas provino de la destrucción de tierras productivas, seguida por las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos en la salud derivados de la exposición al humo.

Una valoración rápida complementaria en el bioma amazónico estima daños por US$43,1 mil millones en 2024, incluyendo aproximadamente 14.622 muertes prematuras asociadas a la contaminación del aire por humo y la liberación de 787 millones de toneladas de CO₂, lo que demuestra que los incendios son tanto una emergencia de salud pública como una amenaza climática.

Estas cifras subrayan un punto simple: invertir en una gestión integral del fuego no es un costo; es un requisito indispensable para la estabilidad económica, la salud humana y la resiliencia climática.

Nuestra estrategia: De la reacción a la prevención

Hemos estructurado nuestro trabajo en gestión de incendios en torno a tres pilares que los países pueden adoptar y adaptar:

  1. Evaluaciones para detectar fortalezas y brechas en los sistemas de gestión de incendios. Para ello utilizamos un marco de las 5R (Revisión y análisis, reducción del riesgo, preparación, respuesta y recuperación) y las 3I (Información, Instituciones e Infraestructura —personas y equipos—). La evaluación en Argentina ya está sirviendo al gobierno para identificar las brechas que necesita abordar, y se está desarrollando nuevo trabajo a nivel subnacional, enfocado en las provincias de la Patagonia, que sufren incendios año tras año.
  2. Valoración de daños para informar decisiones de política. Las valoraciones rápidas cuantifican el costo económico de los incendios. La “factura” de los incendios en Brasil en 2024 (en inglés) y el estudio de daños en toda la Amazonía (i) ya están ayudando a gobiernos y socios a generar conciencia para priorizar presupuestos y políticas que generen los mayores retornos sociales y económicos. El método que desarrollamos combina datos espaciales de áreas quemadas con valores de producción sectorial, un precio conservador del carbono, el valor de los servicios ecosistémicos y estimaciones epidemiológicas de mortalidad asociada a la exposición a PM2.5, proporcionando una plantilla replicable para otros países. La valuacion de daños de incendios en la Amazonia para 2024 fue presentada en la COP30.
  3. Instrumentos para impulsar mejoras. La nueva política nacional de incendios en Brasil (Ley 14.944/2024) es un ejemplo. Nuestros análisis ayudan a operacionalizar este cambio al mostrar dónde cada “R” del marco 5R genera el mayor retorno sobre la inversión. También estamos traduciendo los diagnósticos en herramientas prácticas para ayudar a los países a reequilibrar recursos desde un modelo centrado principalmente en la supresión hacia enfoques más orientados a la prevención, más costo-efectivos y eficientes.

De los análisis a la acción

  • Estamos llevando a cabo este tipo de trabajo no solo en Argentina, Brasil y la Amazonía en su conjunto, sino también en Bolivia, Ecuador, México y Paraguay.

  • Hemos financiado este trabajo con fondos fiduciarios. Las valoraciones rápidas fueron financiadas por el Global Facility for Disaster Reduction and Recovery (GFDRR, TF0C3707) en el marco del Programa de Acción Regional para Proteger la Amazonía, demostrando cómo pequeñas subvenciones focalizadas pueden desbloquear cambios de política a gran escala e inversiones posteriores. Trabajamos bajo la plataforma Amazonia Viva del Banco Mundial y el Programa de Paisajes Amazónicos Sostenibles financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

  • Nuestros equipos han contribuido a intercambios Sur–Sur y talleres técnicos para acelerar la adopción de enfoques integrados de gestión del fuego, junto con FAO, OTCA, GIZ, BID, entre otros. Participamos en el Grupo de Trabajo del ‘Fire Hub’ de la FAO sobre datos de incendios.

Innovación en financiamiento: movilizando capital privado para la resiliencia forestal

Los presupuestos públicos por sí solos no pueden resolver el desafío de los incendios forestales. En 2024, el Banco Mundial emitió un Bono vinculado a la reforestación de la Amazonía por US$225 millones, a 9 años, que canaliza aproximadamente US$ 36 millones en financiamiento inicial a un desarrollador brasileño para la reforestación a gran escala con especies nativas en tierras degradadas.

Los inversionistas reciben un cupón fijo más un retorno variable vinculado a remociones de carbono verificadas (con Microsoft como comprador), mientras que el capital está protegido. El programa de reforestación también genera co-beneficios locales, desde viveros y empleos hasta brigadas comunitarias contra incendios que fortalecen la prevención y la respuesta en el territorio. La transacción demuestra cómo los instrumentos de mercado pueden movilizar financiamiento privado para la naturaleza y el clima, al tiempo que mejoran la resiliencia frente a incendios.

¿Qué diferencia nuestro enfoque?

  • Priorización basada en datos: Al traducir áreas quemadas, exposición al humo y patrones de uso del suelo en términos monetarios, buscamos ayudar a nuestras contrapartes a jerarquizar intervenciones —como manejo de combustibles, preparación comunitaria, detección temprana y supresión focalizada— según sus beneficios esperados.

  • Gestión de todo el ciclo: Los gobiernos suelen enfrentar una realidad “80/20”, donde la mayor parte del gasto se destina a la supresión. Buscamos ayudar a reequilibrar hacia la prevención y la preparación sin comprometer la capacidad de respuesta, guiados por evidencia internacional sobre sus ventajas.

  • Enfoque integrado de desarrollo: Nuestro trabajo se sitúa en la intersección entre salud (contaminación del aire), productividad (agricultura, ganadería y silvicultura), clima (emisiones y sumideros) y naturaleza (servicios ecosistémicos). Esto permite una coordinación más sólida entre ministerios y presupuestos públicos más resilientes.

¿Qué sigue?

Nuestro trabajo analítico nos proporciona una hoja de ruta. Al pasar de la reacción a la prevención, invertir en preparación y utilizar financiamiento innovador para movilizar nuevos recursos, los países pueden salvar vidas, proteger la naturaleza y fortalecer sus economías.

  • De los análisis a las operaciones: Los equipos de país están incorporando los hallazgos de las valoraciones rápidas y los diagnósticos de sistemas en nuevas y actuales operaciones, apoyando la prevención (reducción de combustibles, normas e incentivos), la preparación (capacitación, equipamiento, planificación de evacuaciones), la respuesta (detección temprana y mando interoperable) y la recuperación (restauración y apoyo a medios de vida).

  • Economía de los incendios: Esperamos preparar una serie regional de conocimiento y diálogos que reúnan a ministerios de finanzas, agencias ambientales y autoridades de gestión de desastres para alinear incentivos y presupuestos en torno a las medidas más costo-efectivas.

 


Erwin de Nys

Gerente de Práctica de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Economía Azul en la Región de América Latina y el Caribe

Mariana Conte Grand

Economista Senior en Desarrollo Sostenible

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